DINHO, EL EXCLUIDO

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13
Mar

Ese poste, ese poste…

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Por Eduard Gygax

Para FOX Deportes / @FOXDeportes

‘Me voy triste por el poste de Niang’, dijo Mascherano en medio de la euforia tras la remontada. El argentino estaba feliz, no lo duden, pero también aliviado.

Corría el minuto 37 y el Barcelona ganaba gracias al gol tempranero de Messi. Un pelotazo de la defensa italiana llegó hacia Masche, pero el central no cabeceó bien y se la dejó al joven Niang, que corrió más que sus perseguidores azulgranas.

Hubo silencio en el Camp Nou, silencio sepulcral durante unos segundos que fueron larguísimos para todos los aficionados del Barcelona. Llegó Niang hacia Valdés y definió, pero la pelota se fue hacia el poste. Le cayó a Boateng y él intentó un centro que pegó en la espalda de Piqué. Un minuto después Iniesta le robó el balón a Ambrosini y Messi marcó el segundo.

Lo demás es historia y la alegría hace olvidar los malos momentos, como dijo David Villa. El poste de Niang es una simple anécdota ahora, pero en su momento pudo ser una catástrofe. Pudo ser la pesadilla azulgrana transformada en realidad. Ese gol lo cambiaba todo: Milan se hubiera ido con 1-1 al segundo tiempo y el Barcelona hubiera tenido que meter tres más. Tal vez era posible, tal vez no, no podemos saberlo.  

Lo cierto es que a los grandes equipos los acompaña la suerte y al Barcelona lo había abandonado durante varias semanas. Apareció otra vez en el Camp Nou en un partido trascendental, y convirtió un silencio sepulcral en un suspiro de alivio y luego en un grito de gol.

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