DINHO, EL EXCLUIDO
¿Realmente Ronaldinho no merecía estar en la selección?
¿Realmente Ronaldinho no merecía estar en la selección?

Por Juan Carlos Agüero / @juankaguerom
Para FOX Deportes
Se le llamaba Gladiador a aquel que batallaba contra otros hombres o bestias en la Antigua Roma, exponía su vida ante la multitud sedienta de sangre, mataba al que quería matarlo y aniquilaba a aquel que pudiera herirle, su única gloria era la supervivencia, esa que al día siguiente debería exponer de nuevo.
El Galadiador se convertía en ídolo del pueblo conforme iba venciendo a la muerte, cada herida en su cuerpo la mostraba orgulloso porque significaba que había sido más rápido, fuerte e inteligente que su rival, aquel que incluso lastimándolo y dejándolo de rodillas no había podido acabarlo.
Ese culto a la sangre terminó extinguiéndose en Roma, los que habían sobrevivido al circo humano dejaron sus armas y se dedicaron a tener una vida normal, olvidaron sus estatus de héroe popular y se resignaron a ser uno más dentro de la población, todos menos uno renunciaron a ser llamados Gladiadores.
Entre las sombras de lo que hoy se conoce como Estadio Olímpico de Roma permaneció uno en silencio, el último gladiador, se llama Francesco Totti y no deja de jugarse la vida domingo a domingo, para deleite del público se ha negado al exilio y el tener una vida normal.
La adrenalina que corrió por su sangre la primera vez que se puso la camisa de la Roma lo mantiene intacto jugando a sus 36 años como si fuera un joven de 17, al igual que aquellos seres de los que nos hablan los libros Il Capitano es una mezcla de talento y fuerza física que cuando sale a la batalla hace alarde su visión y rapidez de ejecución.
No pelea con escudo ni casco, sus únicas defensas son una camisa giallorossi y una cinta en su brazo, no teme a rival alguno y es ya el segundo máximo anotar en la historia de la Serie A, su mirada es desafiante y de su pierna salen mejores trazos que los de cualquier pincel italiano, quienes le adoran sabe que no se rinde con nada, quienes le odian lo hacen por envidia al no tener en sus plantillás al hombre que encarna el corazón de la cultura romana.
La grandeza del Último Gladiador es tal que ya muchos le conocen como El Emperador y eso es algo que ninguno de sus antecesores pudo lograr, lo ha alcanzado por ofrecerle a las masas algo que jamás habían
Comments