DINHO, EL EXCLUIDO
¿Realmente Ronaldinho no merecía estar en la selección?
¿Realmente Ronaldinho no merecía estar en la selección?

Por Juan Carlos Agüero / @juankaguerom
Para FOX Deportes
El diccionario nos define la palabra Mártir como la “persona muerta en la defensa de alguna causa, con lo que da «testimonio» de su fe en ella”, el deporte no es ajeno a este tipo de cosas y en él surgen muchos de estos sacrificados, el más reciente se llama Lance Armstrong.
Difícil es luchar contra el testimonio de 26 personas o debatir un informe de mil páginas como el de la USADA en el que se acusa a uno de los más grandes ciclistas de la historia de haber sido parte de una compleja red de dopaje, una que “misteriosamente” no se pudo descubrir nunca en los cientos de controles antidopaje que le realizaron al siete veces campeón del Tour de Francia.
Cacería de brujas
Cuando otros empezaron a caer comenzó la cacería de brujas para destronar al más grande de todos al que siempre le veían la rueda trasera por no poderlo alcanzar, Floyd Landis fue el primero en encender su antorcha contra Lance, a este se unió luego Tyler Hamilton que dice haber sido testigo de como el texano se inyectaba EPO durante el primer Tour que ganó; no estoy para poner en tela de duda sus confesiones pero me parece curioso que los dos denunciantes se hayan ido contra Armstrong cuando fue a ellos que se les comprobó el dopaje y se les retiraron sus victorias.
Las pruebas de laboratorio tantas veces defendidas por no fallar seguían diciendo que Lance era inocente, sus organismo salía limpio de sustancias prohibidas y su leyenda lucía más fuerte que nunca, inquebrantable como su fuerza de voluntad, pero los que querían sus cabeza no descansarían hasta verle caer, Levi Leipheimer, Christian Vande Velde, David Zabriskie, Tom Danielson, George Hincapie y Michael Barry, entre otros confesaron haberse dopado y participado en “el programa de dopaje más sofisticado jamás visto en la historia del deporte” con el cuál se convirtió a Armstrong en un hombre invencible sobre su caballo de dos ruedas.
El mártir
Es ahí cuando Lance pasa a ser mártir, convencido de su inocencia y cansado por tantos años de batalla, decide dejar de luchar y echa su suerte a los leones hambrientos; el resultado su expulsión del ciclismo de por vida y el retiro de sus siete Tour de Francia, otro dato curioso es que aquellos que confesaron haberse dopado y que cite anteriormente no los expulsaron de por vida ¿extraño no?
Los patrocinadores a los que hizo grandes le dieron la espalda convencidos por la “evidencia irrefutable” pero eso no le importó, su siguiente paso lo hizo aún más venerado por los aficionados al ciclismo o los que quizá nunca lo vieron sobre un bicicleta pero fueron ayudados por sus nobles causas.
Armstrong se retiró de la presidencia de la entidad benéfica que creó para ayudar a los que como él sufrieron un cáncer, no quería que el circo a su alrededor afectara a su amada Livestrong, la que fundó tras ser diagnosticado de cáncer testicular y que hoy ayuda a miles de personas.
Ese último gesto terminó de convertir al deportista en mártir, de esos que mueren defendiendo su causa, demostrando su fe en ella.
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