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31
Jul

Se olvida muy rápido, Phelps re escribe su historia

Por Samuel Navas / @sam_navas

Para FOX Deportes

Grande entre los grandes, campeón entre campeones, Michael Phelps ha logrado escribir su nombre en la historia del deporte olímpico. Su registro de 19 medallas (hasta ahora) lo hacen el más exitoso en las competiciones veraniegas de cada 4 años. Superó las 18 que tenía como marca la gimnasta Larisa Latynina y ahora nos espera una larga, muy extensa, época en que se citará a ‘la Bala de Baltimore’ como máximo ganador de las justas.

Celebro con todo el pueblo deportivo la proeza del nadador norteamericano, lo aplaudo. Para muchos el pelear por una presea de bronce es un sueño, para él obtener 19 combinadas es una realidad imborrable de la historia. En lo que no estoy de acuerdo y no comulgo con la mayoría es que lo están poniendo como un ejemplo a emular.  Para mí no lo es; un gran deportista, sí. Un gran nadador, sí. Pero ejemplar, para nada.

Es que a muchos se les ha olvidado que Michael es humano, que comete errores y que tiene puntos débiles. El nadador hoy vive una fiesta, una celebración memorable. Lo que se ha borrado de la mente de muchos, especialmente de los colegas comunicadores, es que el atleta tuvo un episodio negro en su carrera en el año 2009.

Internet fue el peor enemigo del nadador, una fotografía de Phelps dio la vuelta al mundo. Ya todo un atleta famoso y consagrado, Phelps apareció en una habitación encendiendo un accesorio que sirve para consumir drogas. El alboroto de dicha imagen fue de magnitudes catastróficas para el deportista que fue cuestionado en cuanto a su rendimiento en las competencias que había participado. Era normal que los críticos se ensañaran contra el nadador, la competencia donde participó ahora tendría un signo de interrogación sobre la supuesta vida de pulcritud de un atleta.

¿Y qué tal si no era solo una droga relajante lo que consumía? No solo eso, el cuestionamiento de saber desde cuando venía consumiendo también abarrotó los comentarios de los defensores del deporte limpio.

Como ya dije, Phelps es grande, importante, histórico y heroico, pero no es ejemplar. Es humano, se equivocó y lo bueno es que rectificó y su nombre ahora va con laureles a los libros deportivos más grandes de la historia.

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