DINHO, EL EXCLUIDO
¿Realmente Ronaldinho no merecía estar en la selección?
¿Realmente Ronaldinho no merecía estar en la selección?

Por Juan Carlos Agüero / @juankaguerom
Para FOX Deportes
Si el dinero va delante, todos los caminos se abren, escribía William Shakespeare, una premisa que parece cumplirse en el fútbol de hoy en día, los equipos ya no se forman se compran.
El París Saint-Germain ha reventado el mercado de fichajes con sus últimas tres compras: Ezequiel Lavezzi, Zlatan Ibrahimovic y Thiago Silva, aunque la noticia asustó a muchos la verdad es que el equipo francés solo está siguiendo la moda, la de la chequera por encima de la cantera.
Fiesta de pocos
El PSG sigue los pasos del Chelsea y Manchester City que a punta de fichajes de lujo convirtieron a sus equipos en los mejores, inyectaron capital a cuentas de jugadores cuyo único pecado fue buscar un mejor futuro y conquistar un título que les faltaba, muchos los han llamado mercenarios pero ¿Cuántos de ustedes rechazarían un proyecto ambicioso en el que serán líderes? , creo que ninguno.
El jeque Tamin Bin Hamad Al Thani dueño del París Saint-Germain decidió formar una dinastía como se hace en tiempos modernos, brincándose las largas horas de formación que un jugador debe tener en la cantera, olvidando aquello de amor y sentimiento por la camiseta y solo poniendo un cheque sobre la mesa, porque hoy en día el mejor postor se deja el talento.
Todo este asunto de comprar jugadores para ganar títulos no está mal si se tiene el capital necesario para hacerlo, el problema radica para los demás, es decir los que no tienen “petrodólares” para invertir. El fútbol se está convirtiendo en negocio de pocos por la golpeada economía.
Real Madrid, Manchester City, Chelsea y ahora el PSG se encuentran dos escalones por encima del resto, lo que les permite comprar a jugadores ya formados que han demostrado su valía en Europa, detrás de ellos aparecen otros como Bayern Múnich, Manchester United y Barcelona que pueden darse el lujo de buscar lo que necesiten en otros clubes, sin llegar a ser estrellas como las de los primeramente mencionados.
Al resto solo le queda trabajar con jugadores de sus divisiones inferiores o comprar jóvenes promesas en menos de un millón de dólares, como lo hacen Arsenal y Porto.
El sueño
Ibra y Silva se unen a nombres como los de Pastore, Motta, Lugano, Ménez con un solo objetivo: Ganar la próxima edición de la Liga de Campeones de Europa, un título que les devolverá todo lo invertido por el impacto global que tiene, el encargado de mantener tantos egos centrados será Carlo Ancelotti, un entrenador de sobra ganador y que ahora puede darse el lujo de pedir lo que quiera, porque el dinero no garantiza títulos pero te acerca a ellos.
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